Kristel Köbrich no tiene problemas en admitir su fracaso en los Panamericanos aunque, lejos de echarse a morir, siente que es aprendizaje. “Soy la primera en hacer una autocrítica a mi trabajo. Nadé muy mal, quizás no preparé bien las pruebas y no le voy echar la culpa a nada. Hay que asumir las caídas”, explica la deportista de 21 años. También la nadadora proyecta su nuevo reto: las aguas abiertas. Quiere clasificar en esta serie a Beijing 2008 y complementarlo con las pruebas de piscina. Dice que el físico aguanta.





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