
En medio de palmeras, olivos y una piscina que está a poco más de 400 metros del mar, el jugador chileno Mauricio Pinilla pasó sus peores días con depresión. El exclusivo recinto, creado en 1998 a sólo cinco minutos del lujoso Puerto Banús, también tiene una unidad de siquiatría, en la que precisamente estuvo Pinigol, a cargo de la doctora Alejandra Hallin, especialista en depresiones y enfermedades bipolares.





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